Terapia física de los 13 a los 18 meses

Tan pronto Felipe empezó a arrastrarse a los 11 meses de edad, la terapia física de Felipe se enfocó en el gateo. Y era lo único en lo que yo pensaba: “quiero ver a Felipe gatear, quiero ver a Felipe gatear…” Este objetivo se convirtió en casi una obsesión para mi. La importancia en el desarrollo neurológico e integración de funciones sensoriales del arrastre y gateo era un hito que le pedía a Dios constantemente que Felipe alcanzará. Por todo lo que había leído al respecto y conocía sobre el tema, sabía que en el momento que mi hijo lo logrará, estaríamos listos para todo los temas adicionales de estimulación intelectual.

IMPORTANCIA DEL GATEO

 El doctor Jorge Ferré en “El desarrollo neuro-senso-psicomotriz de los 3 primeros años de vida” establece: “Lo peor que podemos hacer con un niño de estas edades (de los 6 a los 9 meses de vida), que necesita estar experimentando nuevas sensaciones con su cuerpo, es dejarle sentado todo el día en la sillita, la hamaca, el cochecito, la cuna o el sofá y convertirlo en mero espectador de lo que hacen los demás.”

El reptado contralateral anterior significa un cambio muy profundo en el sistema y los mecanismos que utiliza el bebé para explorar su entorno y para aprender. Se activa la vía cruzada de movimiento, que es la vía de control voluntario del movimiento, y empieza a ponerse en marcha la función del cuerpo calloso. Es un momento muy importante en el proceso de desarrollo humano por todas las consecuencias funcionales positivas que comporta.
Con la incorporación del patrón contralateral, se prepara la coordinación dinámica de todos los movimientos que aprenderá a hacer después: andar, correr, pedalear, saltar a la “pata coja”, subir y bajar escaleras con soltura, etc.
También cambia el programa de análisis perceptivo porque inicia la puesta en marcha de la percepción visual, auditiva y táctil tridimensional. El cuerpo empieza a funcionar como una auténtica unidad y el Sistema Nervioso también.”

Y continúa: “El gateador puede sortear obstáculos de mayor altura, eleva la cabeza, dirige la escucha y la mirada a mayor distancia. Poco a poco, se desarrolla la fusión visual. Las dos imágenes visuales se funden e integran en una sola y eso le permite empezar a percibir el espacio en tres dimensiones. Capa la profundidad y empieza a desarrollar la capacidad de medir la distancia.”

El Dr. Glenn Doman en “Cómo enseñar a su bebé a ser físicamente excelente”: “Cuantas más oportunidades tenga su recién nacido de arrastrarse, mejor será físicamente, mayor será el desarrollo de su cerebro, más alta será su inteligencia motora. Sin importar la edad que tenga su bebé, el arrastrarse por primera vez constituirá un logro importantísimo. Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse y gatear y converger con su visón en un punto próximo. La visión de puntos cercanos, que se ve desarrollada materialmente cuando el niño se arrastra y gatea, significa poder ser capaz de converger los propios ojos para enfocarlos juntos dentro de la distancia que existe de los ojos a las manos. Esta es la distancia a la que leemos, escribimos. Cuando no hay oportunidad de desarrollar la movilidad y se evita que los pequeños se arrastren y gateen, los efectos se hacen evidentes en otras áreas, como el caso de la visión.”

Quien tenga la curiosidad de investigar sobre los planteamientos serios y responsables sobre la importancia del arrastre y gateo, lo invito a hacerlo, la información le será muy provechosa y oportuna sobre todo si tienen a un bebé con síndrome de Down.

Del gateo a la marcha

En la etapa que comparto en esta publicación, se esperaba que Felipe realizará una serie de acciones, más no sabía en cuanto tiempo las iba a realizar. Desde que el niño con síndrome de Down empieza a arrastrarse hasta que empieza a desplazarse caminando con apoyo, se espera que lleve a cabo los siguientes pasos:

1. Arrastre: el arrastre es desplazarse con las manos e impulsándose con sus pies, con su estómago pegando al piso.

En arrastre

En arrastre con 11 meses

2. Ponerse en 4 puntos: es decir, apoyarse con sus manos y rodillas. Usualmente se balancean en esta posición. Es como si quisieran gatear pero aún no lo logran.

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3. Gateo: es desplazarse usando manos y rodillas.

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4. Escalar o trepar: el niño va gateando y empieza a treparse a los muebles, a las sillas, a la cama, etc.

18 meses

18 meses

5. Se sienta: desde cualquier posición, logra sentarse correctamente solito y con buen balance.

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6. Pasa de estar sentado a otra posición, la cual puede ser para escalar, para gatear, para arrastrarse, etc.

7. Se arrodilla: de la posición de gateo se empieza a arrodillar ya sea para escalar, para cambiar de posición, etc.

8. Se impulsa para ponerse de pie sujetándose de algún objeto: se sujeta al borde de una silla o mesa o adorno ( en el peor de los casos!!) y se pone de pie.

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9. Pasa de estar de pie con apoyo a volver a sentarse correctamente en el piso y sin golpearse sino con control de su cuerpo.

10. Se pone de pie apoyándose  y es capaz de quedarse en esa posición por bastante tiempo jugando o explorando algo.

17 meses

17 meses

Si tu hijo o hija con síndrome de Down esta haciendo todo esto, va por muy buen camino. Solo debes seguir adelante con lo que estés haciendo por él o ella. Y si aún no alcanza varios de estos hitos, puede ser que no está aún preparado para hacerlo o el entorno no está favoreciendo que el bebé tenga mayor libertad de movimiento. Igual, debes buscar apoyo y hablar con un profesional en terapia física o de rehabilitación siempre que tengas dudas.

Logrando la meta

Felipe finalmente gateo a los 17 meses!! A partir de esa etapa, empezamos con el fortalecimiento muscular y estímulo propioceptivo para la marcha. Ese material, lo estaré compartiendo pronto.

Es importante enfatizar que la terapia física no tiene como intención adelantarle el proceso normal al niño, sino mas bien el que vaya fortaleciendo todo los grupos musculares necesarios para que su cuerpo funcione lo más eficientemente posible cuando se mueva. En éste vídeo observaran que se trabaja mucho el tronco y abdominales pues un torso fuerte hace más eficiente los movimientos. Lo mismo aplica para nosotros como adultos cuando estamos en alguna disciplina de ejercicios. Por ejemplo, los jugadores de fútbol no solo corren detrás de una bola sino que les realizan muchos entrenamientos de fortalecimiento para que sean muy eficaces en sus movimientos en la cancha y tengan mayor resistencia pues en lugar de solo unos músculos cargar con todo el peso del movimiento, éste se distribuye entre muchos músculos. El mismo concepto aplica en la terapia física para un niño con hipotonía muscular como es el caso del síndrome de Down.

Por ahora, quiero compartir un poco sobre lo que veníamos trabajando en terapia física durante ese período a modo de ejemplo y referencia. Cada niño es diferente e individual y siempre debemos apoyarnos de profesionales para ayudar el desarrollo integral de un hijo con síndrome de Down.

Felipe continua aportando más a mi vida y a la de quienes le rodean que lo que uno le puede aportar a él. Verlo crecer y desarrollarse ha sido el mayor privilegio jamás imaginado. Mientras escribo esta publicación, Felipe está próximo a cumplir 3 años de vida y cada día ha sido maravilloso. La única razón por la que no he podido dejar de escribir sobre el tema del estímulo físico es porque estoy plenamente convencida que ha sido determinante en la seguridad, movilidad, coordinación y desenvolvimiento de Felipe como niño. Y esto es algo que hay que compartir porque todo niño con síndrome de Down merece la oportunidad de desarrollarse a su máximo potencial, sea cual sea éste. Nuestra principal misión es asegurarnos que sean personitas plenas e integrales dentro de nuestras posibilidades y siempre creer en ellos y su capacidad para lograr sus propias metas. No nos van a defraudar nunca…eso es seguro.

Con 17 meses y ya esos ojos me enamoraban cada día más!!

Con 17 meses y ya esos ojos me enamoraban cada día más!!