Terapia física a los 7 meses de edad

Felipe tiene 18 meses de edad en éste momento y ya empezó a gatear. Sin embargo, para un niño regular o típico, gatear a los 17 meses sería considerado un “retraso motor” pero para un niño con síndrome de Down cumple exactamente con la edad promedio en la cual debe gatear según el patrón de desarrollo motor seguido por los niños con ésta condición. La desviación estándar es de 7 meses, es decir, 7 meses antes o despúes de los 17 meses es la edad en la que se puede esperar que gateen. Así que Felipe va bastante normal y bastante bien, de lo cual estamos muy orgullosos.

Por lo tanto, quiero compartir el trabajo que veníamos haciendo con él cuando apenas tenía 7 meses de edad.

El objetivo en ese momento seguía siendo el fortalecimDSC01142iento del tronco para prepararlo ha obtener una postura corrrecta cuando empezara a sentarse. Tambien, tal y como se ha hecho desde el inicio, se trabajaba con una bola de gimnasio. El balanceo en ésta bola, entre otros beneficios, estimula el sistema vestibular el cual, según he leído, viene un poco inmaduro en los niños con síndrome de Down. Este sistema se estimula tambien de otras formas cuando aún son bebés:

1. En la sabiduría de nuestras abuelas y madres, el mecer al bebé para dormirlo estimula este sistema.

2. Usando una manta, dos personas sujetándola, se mece al bebé en diferentes direcciones.

3. Usando un columpio o hamaca. Y, por supuesto, hay muchas otras formas que siempre inventan por ahí, pero el concepto es el mismo.

En éste vídeo podrán ver la serie de ejercicios principales que se trabajaban con Felipe en aquel entonces. Por supuesto, este niño nunca ha sido fanático de hacer los ejercicios pero luego de observar cómo iba fortaleciéndose, fui haciéndome “inmune” a sus pequeñas quejas. Por esa razón, prácticamente siempre he estado en sus terapias físicas pues parece soportarlas más si yo estoy allí hablándole y haciéndole de payasita.

 

Como he mencionado anteriormente, el objetivo de la terapia física no es otro que fortalecer el conjunto de músculos del cuerpo del niño de modo que no desarrolle posturas o movimientos compensatorios conforme se va desarrollando. Para tener una idea en cuanto a lo que se refiere a posturas o movimientos compensatorios, uno de los ejemplos más claros es la fortaleza del abdomen: en un niño con síndrome de Down cuyo grupo de músculo de su espalda baja y abdomen no son lo suficientemente firmes ( depende mucho tambien del nivel de hipotonía muscular), cuando empieza a sentarse lo hará formando una curva con su espalda, metiendo hombros y bajando la cabeza como se ven en la siguiente figura ( tomadas del libro Gross Motor Skills for children with Down syndrome, de Patricia Winders):

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Esa postura debe corregirse cuanto antes pues puede incidir hasta en el proceso de respiración eficiente en el niño.

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Felipe si ha desarrollado una excelente postura al sentarse. Sin embargo, adicionalmente a todos los ejercicios que se le han realizado, tambien se debe a que su nivel de hipotonía muscular en el área abdominal era moderado, no severo, lo cual ha ayudado a responder muy bien a dichos ejercicios.

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Cada día que ha pasado junto a este niño tan especial ha sido un viaje constante entre la incertidumbre, la certeza, la esperanza y la alegría. No necesariamente en ese orden. El ha demostrado ser mucho más capaz de lo que yo esperaba. Solo debemos confiar. Confiar en Dios primero y luego confiar en que nuestro hijo es capaz y que quiere llegar a ser una persona importante, valiosa, útil y, hasta necesaria. Necesitamos personas que nos inspiren a ser mejores, a creer en un mejor hoy y un mejor mañana, personas sin miedo a los retos, personas capaces de destrozar mitos y romper límites, pero lo más importante será: creer nosotros mismos que esto es posible y siempre tener nuestro corazón dispuesto y ojos muy abiertos para no dejar ir la oportunidad de ser inspirados por éstas valientes personas.