La pregunta respondida por un mito

“Necesito me digas si vas a realizarte la salpingectomía el día de la cesárea para preparar al equipo” consulto el doctor. Mi respuesta fue: “ No sé, doctor, aún no sé qué voy a hacer, déjame pensarlo.”Mi primogénita tenía casi 3 años y, como siempre se lo he dicho a ella “es el sueño de mamá hecho realidad”, mi matrimonio estaba bastante bien, mi embarazo había sido un rotundo éxito y yo me sentía fuerte y llena de ganas por vivir la maternidad de nuevo. ¿Verdaderamente quería realizarme una operación que me esterilizaría irreversiblemente? La idea de tener 3 hijos era algo que anhelábamos vivir.

Dicen que un mito se arraiga en el inconsciente ( hasta en el colectivo) y se convierte en una verdad. Y el mito de que las mujeres mayores dan a luz hijos con “problemas” estaba muy vivo en mi subconsciente tratando de convencerme sobre lo que tenía que hacer en cuanto a ésta operación. Así que el mismo día de la cesárea para dar a luz a Felipe, quien continuaba sentado y no en la posición idónea, el doctor nuevamente me preguntó, “¿Qué has decidido?”

Precisamente en ese momento fue cuando el mito logró soltar las ataduras del subconsciente, pasar por encima de mi corazón y anhelos y hacerme tomar la decisión. Así, con voz entrecortada conteniendo la tristeza, respondí: “ Sí, doctor, prefiero que me realice la salpingectomía porque la verdad es que estoy muy vieja ( tenía 37 años en ese momento) y si espero 2 años más para pedir otro bebé ya tendré 39 y probablemente tendré un bebé con problemas” La más sincera verdad es que cuando pensé en un niño con problemas pensé “en un niño mongolito”. Y al cabo de varias horas de nacido Felipe, ese fue precisamente el diagnóstico: síndrome de Down.

¿ Convierte esto en realidad el mito? Según los datos más recientes, el 80% de los niños nacidos con síndrome de Down o Trisomía 21 nacen de madres con edad promedio de 25 años*. Por lo tanto, el traer al mundo un bebé con síndrome de Down no está condicionado a la edad. De hecho, no está condicionado a ningún factor externo o interno de la madre. Solo sucede. De cada 800 a 1000 niños nacidos vivos, 1 nacerá con ésta trisomía. El síndrome de Down siempre ha estado entre nosotros. Sin embargo, no sabremos cuando fue que ésta condición empezó a ser discriminada debido a los mitos concebidos, o si dichos mitos concibieron la discriminación.

En una obra llamada “La Virgen y el niño en brazos” del artista italiano Andrea Mantegna ( abajo) que data del año 1430, se revelan rasgos físicos característicos de un bebé con síndrome de Down en el rostro del niño Jesús. Esto es algo no comprobado pero ha llamado mucho la atención.

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Asimismo, tenemos otra obra llamada “Adoración al niño Jesús” del artista Jan Joest van Kalkar la cual data del año 1515 donde vemos el pesebre rodeado de ángeles y junto a la virgen María vemos una niña ángel con rasgos típicos del síndrome de Down adorando y cuidando al niño Jesús también.

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Mis pensamientos divagan un poco al ver estas dos obras. Quisiera pensar que el artista Mantegna seguramente pudo percibir de cerca las bellas características innatas en una persona con síndrome de Down y quiso plasmarlas en el rostro de Jesús a modo de lograr transmitir ese mensaje de pureza y bondad del niño Jesús. ¿Sería esa la intención del artista? ¿Sería así como se percibía a un niño con ésta condición? Y en la obra del pesebre, ¿será, de igual modo, que el artista tuvo la experiencia personal de conocer a una niña con síndrome de Down quien murió pequeña y cuyas características como persona le tocaran tanto el alma que lo convencería a creer que ella fue un ángel de Dios en la tierra y así lo plasmó en ésta bella obra? Eso nunca lo sabremos. Son solo mis conjeturas y deducciones al querer entender estos mensajes tácitos tan singulares.

Y ¿qué tal ésta otra obra del pintor inglés Sir Joshua Reynolds del año 1773? En ésta pintura llamada “Lady Cockburn con sus tres hijos” podemos observar a la niña sobre su hombro con rasgos típicos del síndrome de Down. Ni su hijo mayor ni su hijo menor presentan la misma condición. Si el mito de la edad de la madre fuera cierto, se podría deducir que el bebé menor debería ser quien naciera con ésta trisomía debido a la edad más avanzada de la madre, pero evidentemente no es así porque nunca lo ha sido.

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Si el síndrome de Down siempre había existido entre nosotros de forma tan natural que vemos sus huellas hasta en obras célebres de artistas renombrados de siglos atrás, ¿cuándo empezamos a dar fuerza a tanto mito que llevo a las madres a separarse de sus hijos nacidos así y dejarlos en el abandono, a temer procrear, o peor aún, eliminarles el derecho a la vida como sucede actualmente?

Si pudiera regresar el tiempo a la pregunta: “¿Qué has decidido?” le respondería, “Decido ser madre otra vez, decido no tener miedo, decido discriminar al mito”.

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Reflexión publicada en la revista Ser y Crecer Estados Unidos en la sección “Nuestra historia” por Arlyn Alfaro, autora, mamá de Jimena y Felipe y editora de “El Felipe de mamá”. Reflexión editada para publicarse en éste blog.

http://www.serycrecerusa.com

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